EFECTOS DE LA MARIHUANA: ¿QUÉ DAÑOS Y BENEFICIOS GENERA? ¿CUÁN ADICTIVA ES?

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Por CNN Español

(CNN Español) — La popularidad de la marihuana ha alcanzado niveles sin precedentes, situándose por encima de la del tabaco. Ya nadie tiene dudas de que fumar cigarrillos es nocivo para la salud, pero cuando se trata del cannabis, la conversación aún tiene otros tintes. ¿Qué perjuicios y beneficios tiene esta sustancia? ¿Cuán adictiva es? Esto es lo que sabe la ciencia hasta ahora.

Marihuana, cannabis, THC y CBD: ¿qué es qué?

Marihuana es el término con el que se designa a las flores, hojas, tallos y semillas secas de la planta de cannabis, tal como explican los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

Esta planta tiene más de 100 compuestos, entre los que se destacan dos que suelen estar presentes en las conversaciones sobre la sustancia: el tetrahidrocanabinol (THC), un psicoactivo que afecta el funcionamiento del cerebro, y el canabidiol (CBD) que no altera el funcionamiento de la mente y al que se ha asociado con algunos beneficios en circunstancias especiales.

En las últimas décadas, según los centros, la cantidad de THC en la marihuana ha aumentado: entre 2008 y 2017 la concentración promedio casi se duplicó, pasando de 9% a 17%, de acuerdo a un análisis de muestras de investigación relevado por los centros.

Los efectos de la marihuana en el cerebro y la salud mental

La marihuana afecta especialmente las partes del cerebro responsables de la atención, la coordinación, la toma de decisiones, el aprendizaje, la memoria y el tiempo de reacción, según los CDC.

Hay efectos que suceden a corto plazo, es decir después de consumir la sustancia. Pero hay otros, vinculados al desarrollo del cerebro, que pueden ser de largo plazo.

Una investigación publicada este año analizó estudios hechos sobre más de 43.000 personas y descubrió el impacto del THC en los niveles superiores del pensamiento del cerebro, que además de las funciones mencionadas anteriormente también es el responsable de planificar, organizar y resolver problemas, así como controlar las emociones y el comportamiento.

El impacto de la marihuana en el cerebro puede ser especialmente perjudicial para el desarrollo cognitivo de los jóvenes, cuyos cerebros aún se están desarrollando.

De hecho, según los CDC, consumir antes de los 18 años puede afectar «la forma en que el cerebro crea las conexiones para funciones tales como la atención, la memoria y el aprendizaje». En consecuencia, los adolescentes que la consumen podrían tener un rendimiento menor en la escuela. (Aunque hay que tener en cuenta que los efectos a largo plazo también pueden deberse a otros factores como la genética o ambientales).

Paranoia y esquizofrenia

Un estudio danés publicado en 2021 en la revista médica JAMA Psychiatry constató también un aumento de los casos de esquizofrenia vinculados al consumo problemático de marihuana: en 1995, los diagnósticos de esta enfermedad asociados a una adicción a la marihuana representaban un 2%. Para el 2010 la cifra se había cuadruplicado.

El mayor consumo de marihuana con concentraciones altas de THC también se ha asociado a un aumento de los casos de psicosis, en las que la persona pierde el contacto con la realidad y puede, por ejemplo, escuchar voces y tener delirios.

¿Qué pasa con el sueño?

Muchos consumidores creen que la marihuana los puede ayudar a conciliar el sueño y descansar mejor. Los científicos, sin embargo, no están tan seguros de que eso sea cierto.

Una investigación publicada en 2021 siguió a consumidores y detectó que los adultos que habían consumido 20 o más días durante un mes tenían un 64% más de probabilidades de dormir menos de seis horas por noche y un 76% más de probabilidades de dormir más de nueve horas por noche.

En ambos casos las horas de sueño quedan por fuera de las recomendaciones: los CDC definen el sueño óptimo para los adultos como de siete a ocho horas por noche.

«Tanto el sueño corto como el sueño largo se asocian a un mayor riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares, así como a la progresión a largo plazo de padecimientos como la aterosclerosis, la diabetes, la enfermedad de las arterias coronarias y cualquiera de las principales enfermedades cardiovasculares», explicó en ese entonces el autor principal del estudio, Calvin Diep.

Más allá del cerebro: el efecto del cannabis en el corazón y los pulmones

El consumo de marihuana puede tener efectos nocivos en los pulmones y el corazón. En el caso del sistema respiratorio, los mayores problemas suelen estar asociados a fumar la marihuana, ya que su humo tiene muchos de las mismas toxinas, irritantes y químicos que causan cáncer que el humo del tabaco.

Fumar marihuana genera un mayor riesgo de tener tos, mocos y hasta bronquitis, aunque estos síntomas suelen mejorar cuando se deja de fumar. También puede dañar los tejidos pulmonares y los vasos sanguíneos pequeños. Los CDC aclaran, no obstante, que se necesitan más investigaciones para saber cuáles son los efectos específicos de la marihuana fumada en enfermedades respiratorias como el epoc y el enfisema, así como en el cáncer de pulmón.

También el vapeo tiene un costo grande en términos de salud respiratoria: los adolescentes tienen casi el doble de probabilidades de reportar «sibilancias o silbidos» en el pecho después de vapear marihuana que después de fumar cigarrillos o utilizar cigarrillos electrónicos, según un estudio publicado en 2021.

Además, el consumo de marihuana puede aumentar el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. Además, inmediatamente después de fumar, puede subir la presión arterial y la frecuencia de los latidos.

7 factores que influyen en los efectos

Hay al menos siete factores personales que pueden influir en la forma en que la marihuana te afecta, según los CDC. Entre ellos están la cantidad y la frecuencia del consumo, así como su consumo conjunto con otras sustancias como alcohol u otras drogas, lo que puede aumentar el resigo de efectos dañinos.

Los efectos también pueden variar según el modo de consumo. Las formas más habituales son fumar la marihuana en porros (cigarrillos), blunts (tipo habanos) o bongs (pipas), vapearla (el vapeo entre adolescentes se duplicó en el período 2013-2020) o ingerirla mezclada en comidas y bebidas, por ejemplo brownies o refrescos. En este sentido, el consumo en comestibles o productos que tengan una concentración alta de THC pueden generar efectos tardíos o impredecibles, así como aumentar el riesgo de intoxicación o sobredosis.

Otros tres factores que influyen son la experiencia previa que tenga el consumidor con el cannabis u otras drogas, así como cuestiones estrictamente biológicas como los genes y el sexo. Según los CDC, las mujeres pueden sentir más mareos que los hombres después de consumir.

Riesgo de hospitalización y autolesiones

Los consumidores de marihuana recreativa tienen casi un 25% más de probabilidades de necesitar atención de emergencia y hospitalización, según un estudio hecho en Canadá que siguió a 30.000 personas durante seis años.

La principal causa de esas visitas a emergencia, según sus autores, son las lesiones corporales físicas, seguidas de cerca por cuestiones respiratorias.

Por otra parte, el consumo intensivo de marihuana por parte de adolescentes y adultos jóvenes con trastornos del estado de ánimo, como depresión y trastorno bipolar, se ha relacionado con un mayor riesgo de autolesiones, intentos de suicidio y muerte, según un estudio de 2021.

Otro estudio de ese mismo año encontró que los consumidores habituales de cannabis, incluidos los adolescentes, acuden cada vez más a las salas de emergencia quejándose de malestar intestinal grave que se conoce como «síndrome de hiperémesis por cannabis» o CHS. La afección causa náuseas, dolor abdominal intenso y vómitos prolongados.

El consumo por parte de embarazadas, ¿cómo afecta al bebé?

Cuando una persona embarazada consume marihuana, las sustancias químicas y en particular en THC pasan al bebé y podrían afectar su desarrollo, según los CDC.

Se necesitan más investigaciones para definir exactamente cuáles son los efectos, dicen los centros, pero se recomienda evitar la sustancia durante la gestación.

Estudios anteriores han mostrado que el consumo de marihuana durante el embarazo está relacionado a bajo peso al nacer, impulsividad, hiperactividad, problemas de atención y otros problemas cognitivos y de conducta en los niños, de acuerdo a los CDC. Las mujeres que consumen marihuana, según un estudio, tienen un riesgo 2,3 veces mayor de tener un parto en el que el niño nace muerto.

Y en 2020 una investigación determinó que las mujeres que consumían marihuana durante el embarazo tenían 1,5 veces más de probabilidad de tener un niño con autismo.

¿Cuán adictiva es la marihuana?

Aproximadamente tres de cada 10 personas que consumen esta droga en Estados Unidos tienen un trastorno por consumo de marihuana, lo que significa, en palabras de los CDC, que «no pueden dejar de consumirla a pesar de que les está causando problemas sociales y de salud». Otro estudio relevado por los centros dice que aproximadamente el 10% de personas tienen probabilidades de volverse adictas.

Este riesgo, según los centros, es mayor para quienes empiezan a consumirla en la adolescencia o la juventud y también para quienes consumen más frecuentemente.

Por otra parte, un estudio publicado este año en la revista Lancet Psichiatry concluyó que consumir marihuana con concentraciones más elevadas de THC hace que sea más probable volverse adicto y que de hecho esto es lo que está sucediendo en muchas partes del mundo.

En la comunidad científica no hay acuerdo sobre si la marihuana es una puerta de entrada a otras drogas más fuertes como la cocaína o la heroína o no. En los hechos, según los datos de los CDC, la mayor parte de quienes consumen marihuana no siguen con otras sustancias más fuertes, aunque los centros afirman que hay evidencia limitada que «parece indicar» que consumir marihuana aumenta el riesgo de consumir otras drogas.

Posibles beneficios de la marihuana: medicamentos con canabinoides

Algunos compuestos de la marihuana, a los que se denomina canabinoides, pueden ayudar a hacer frente a las náuseas y vómitos causados por la quimioterapia, según estudios relevados por los CDC, así como para el dolor causado por nervios dañados, al que se denomina dolor neuropático.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) ha aprobado dos medicamentos con formas sintéticas de ciertos canabinoides, es decir artificiales, para pacientes con náuseas y vómitos por la quimioterapia.

También hay un medicamento derivado de la planta de cannabis que contiene CBD purificado y con el que se pueden tratar las convulsiones vinculadas a dos tipos de epilepsia raros y graves, y las convulsiones vinculadas a un trastorno genético denominado esclerosis tuberosa.

Con información de Harry Enten, Sandee LaMotte y Katie Hunt de CNN

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